“¿Cómo es tu proceso creativo?”
Imagino que debe haber muchas formas de conseguir la inspiración a la hora de componer una pieza musical.
Por esa razón quedé algo abrumado cuando un buen amigo cineasta, en medio de una fiesta familiar, me preguntó: “Fidel, ¿cómo es tu proceso creativo?”
Definitivamente la respuesta a esa pregunta no es sencilla, sobre todo si tienes en cuenta que puede haber música para medios tan diversos como: radio, televisión, teatro, cabaret, cine.
Esto es generalmente música por encargo o sea que el creativo, director o el coreógrafo te dan el tema y tú debes tratar de complacer o superar lo que tiene esta persona en mente. La pesadilla del compositor, en este caso, sería que la persona encargada de orientarlo no tenga clara la idea o no la sepa expresar, y esto sucede con frecuencia.
El proceso creativo cambia entre géneros: pop, rock, salsa, jazz, boleros, metal, balada etc.
En el caso de los géneros bailables, puede ser importante un ritmo contagioso, un estribillo o coro que enganche a la audiencia, una melodía “que se queda” en la memoria, alguna anécdota popular, algún hecho cotidiano, gracioso, de desengaño, un trabalenguas, un personaje popular o quizás un juego rítmico con las esdrújulas en el texto, etc.
El cantautor va entre temas sociales, históricos, políticos, románticos. El conocimiento de la poesía y la narrativa son importantes elementos de inspiración, así como en algunos casos el conocimiento de su tradición juglar, para fusionar o elaborar la misma.
Cuando es música instrumental creativa, entonces la música tiene que hacer casi todo el trabajo, el de los sentimientos de amor, alegría, tristeza, esperanza, miedo o éxtasis, y el éxito va a depender en cierta medida de la habilidad que el compositor tenga para manejar el formato instrumental para el que está escribiendo, desde un dúo, combo de jazz, cuarteto de cámara o una big band, banda militar u orquesta sinfónica.
Habrá, entonces, que apoyarse en las dinámicas, las combinaciones de colores, los espacios, contrapuntos, fugas, crear tensiones y relajamientos armónicos, melódicos y rítmicos y muchas otras herramientas.
La música para conjuntos vocales puede tener el recurso del texto para ayudar al compositor a transmitir el mensaje deseado, aunque hay muchos temas para esos formatos que tampoco llevan texto.
Hay muchas cosas que nos pueden motivar, pero en general pienso que en casi todos los casos debemos tener claro qué tema queremos plasmar. Aunque a veces la inspiración no viene en orden y lo que nos llega primero es una imagen, una frase hablada o tocada por algún instrumento en nuestra mente o un motivo rítmico del bajo.
Personalmente he encontrado otras muchas fuentes de inspiración para la música creativa: un celaje, una novela, películas, un cuadro, paisajes, sueños reveladores, motivos religiosos, el sonido de las calles, de la naturaleza o algunos sonidos que habitan dentro de nosotros mismos.
Después de tener el o los motivos, trato de desarrollarlos musicalmente, que cobren vida, y aunque llegue a lugares insospechados, generalmente me gusta conservarlos, aunque en el proceso adquieran otro carácter armónico, melódico o rítmico.
Considero muy importante oír discos y sobre todo transcribir mucha música de todo tipo para luego analizarla.
También creo en el proceso de aprender las reglas, para luego obviar todas las que pueda y crear con total libertad, pero con sentido común hasta para lo anárquico.
En fin, espero que esta reflexión personal le pueda servir a algún otro compositor aunque estoy consciente que hay muchos otros caminos, diferentes al mío, para llegar a Roma.
Gracias a mi compadre, Juan Carlos García, por darme el pie forzado para este blog.
2 comments




Fidel:
Me ha gustado mucho tu reflexión porque al abordar tu proceso creativo
en la música nos haces repensar el misterioso proceso creativo en
general.
Un abrazo,
JC”
Gracias compa ,es importante tener buenos amigos; si son inteligentes, mejor.