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Fidel | 22/07/2011 | 1 comment

Música con vida

Soy un fiel creyente de  que la buena música debe tener un alto contenido espiritual, por simples o complejos que sean sus elementos.  No me refiero a nada sacro en específico.

Lo espiritual no es palpable, está en el ambiente.

El compositor o el instrumentista debe tener la capacidad de transmitir sentimientos genuinos tanto en su auditorio como en ellos mismos.

Cuando la música incluye a la voz humana , ya sea un cantante interpretando una melodía interesante, recitando, haciendo un scat , incluso rapeando, habrá bastante probabilidades de éxito.

Con un buen texto, el mensaje deseado es generalmente efectivo. El texto puede ser en un lenguaje sencillo, popular, poético, descriptivo, etc. En mi caso, prefiero los que riman y mis favoritos son los que de algún modo denotan que se han tomado el trabajo de leer un par de libritos.

La música instrumental es harina de otro costal, todo debe ser transmitido por instrumentos.

Algunas músicos de jazz creen que la técnica, los acordes complicados, tocar muchas notas o tocar “compases raros” es la fórmula . Otro recurso es copiar lo que está “in”. Frecuentemente subestiman a quienes no posean estas “herramientas” aprendidas.

Todo aquél que no conozca escalas modales, cifrados complicados, ritmos raros o composiciones oscuras, será considerado passé. Se debe componer o tocar solamente en el estilo de tal o más cual ciudad, sin importar cuál es tu historia personal ni tu identidad.

Estos músicos tampoco conocen canciones tradicionales de su país de origen y para tocarlas necesitan un chart. El Real Book es la única biblia permitida.

Como resultado, cada día resulta más difícil encontrale sucesores a los grandes compositores y los standards del futuro casi no se vislumbran. La música resulta aburida y sin espíritu.

Sucede que los “compases raros”, para nosotros los occidentales, es música tradicional bailable para los indios, rumanos, griegos y checoslovacos. Los asiáticos usan los micro tonos en las melodías de sus canciones populares infantiles y lo hacen desde hace varios siglos.

Creo que debemos ir de nuevo al principio y saber porqué y para qué uno escribe o ejecuta, y no pasarnos tanto tiempo copiando lo que está “in” y pensando que el público no está a nuestro nivel y por esto no nos valora.

Éstas son algunas preguntas que me hago cuando escribo música:
1- ¿Es real este sentimiento?
2- ¿Esto es lo que quiero transmitir o fue simplemente lo que me salió?

Cuando toco, agrego esta pregunta:
3- ¿Tiene sentido lo que estoy tocando con relación a lo que están haciendo los otros músicos del grupo?

Si algo de esto no me sale bien, trato de remediarlo en el futuro.

No podemos olvidar que el espíritu del instrumentista de jazz, es interactuar y componer al momento y eso toma tiempo desarrollarlo. Tampoco se debe olvidar que este género se mantiene vivo por su capacidad de nutrirse de todas las culturas y estilos.